Este pasado sábado, nuestro colegio se vistió de gala para acoger uno de los eventos más esperados y entrañables que como centro educativo podemos tener: el reencuentro de la promoción que finalizó sus estudios hace 30 años.
Las instalaciones del centro volvieron a abrir sus puertas para recibir a quienes, hace tres décadas, correteaban por nuestros pasillos y aulas. Lo que comenzó como una expectativa llena de nervios se transformó rápidamente en una jornada inolvidable, marcada por la alegría, los abrazos sinceros y la profunda nostalgia.
Un viaje en el tiempo lleno de recuerdos
Durante la jornada, los antiguos alumnos recorrieron los rincones que marcaron su infancia y juventud. Entre risas y anécdotas compartidas, no faltaron las comparaciones de cómo ha evolucionado el colegio, los recuerdos de aquellos profesores que dejaron huella y la emoción de volver a sentarse —aunque fuera por un momento— en pupitres muy familiares.
«Volver aquí es como retroceder en el tiempo, pero con la madurez suficiente para valorar todo lo que este colegio nos dio para la vida.»
Más que un reencuentro, una gran familia
Este tipo de eventos demuestran que el espíritu de la Fundación Educativa C.M.T. trasciende las aulas y las etapas académicas. Lazos que parecían dormidos tras el paso de los años se reactivaron al instante, demostrando que los valores y las amistades forjadas en nuestra comunidad escolar perduran para siempre.
Cerramos esta emotiva jornada con la vista puesta en el futuro y con un deseo compartido por todos los asistentes:















